miércoles, 11 de abril de 2012

Ahondando en la cibercultura: conceptos positivos y conceptos negativos (II)


Como anexo al post en el que trataba los conceptos positivos y los conceptos negativos vinculados a la cibercultura, me parecía interesante retomar algunas de las ideas incluidas en el artículo “Un mundo distraído”, escrito por Bárbara Celis el 29 de enero de 2011 en el País, y que parte de las tesis propuestas por Nicholas Carr en su libro “Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?”.

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Como comprobaréis, la mayoría de temas identificados, ya sea como puntos fuertes, puntos débiles o aspectos que tratar con cautela en torno a la sociedad digital y a la cibercultura, ya han sido tratados por la mayoría de nosotros y nosotras a la hora de abordar la tarea de examinar críticamente la cuestión protagonista del taller.
Según Nicholas Carr las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad e Internet está “erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma”. 
Algunos aspectos negativos de la red serían los siguientes:
-La forma en la que utilizamos la web no es del todo una elección personal, ya que aunque podamos elegir los tiempos y formas de uso, la tecnología por sí misma incita a las personas a comportarse de determinada manera. 
-Las tecnologías parecen traer aparejada la distracción constante, lo que supone que la capacidad de concentración disminuya.
-La multitarea nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión, haciéndonos más eficaces pero menos capaces de profundizar en la información que recibimos.
Algunos aspectos positivos de la red serían estos:
-La capacidad de compartir se ha multiplicado (“la Red nos permite mostrar nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales”).
-Las nuevas tecnologías son útiles, entretenidas y divertidas.
Por último, se apuntan ciertas cuestiones delicadas, a tener en cuenta para el futuro: 
-Qué valor le damos a nuestra privacidad.
-Cómo la tecnología puede estar mermando nuestra capacidad de elección. 
-Atención a los cambios que están por venir (ej. libro digital sustituyendo al tradicional).
-Existencia de mucha información frente a la sensación de que estamos menos informados que nunca (¿neofeudalismo?).
-Nueva obsesión por el “yo”, como por ejemplo a través del fenómeno de las microcelebridades. 
-Riesgo de deshumanizarnos.

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